Por Leonardo Paulino
Santo Domingo. Especislistas internacionales en seguridad atribueyen a falta de voluntad politica de la Unión Europea (UE), y los Estados Unidos (EEUU), el que a la fecha no se le haya puesto fin a la crisis que mantiene a Haití en la miseria y anarquía, y que afecta la estabilidad de la República Dominicana, mediante la migración masiva de ilegales de ese país.
Para el estadounidense, ex miembro de la CIA, Ron Aledo, esos paies potencia no han mostrado interés en resolver esa problemática.
De su lado. el general retirado colombiano Juan Carlos Buitrago, señaló además como punta de tropiez para la recuperación del pais vecino, los intereses internos de diferentes sectore de ese país, asi como a la falta del conbate a la criminalidad y corrupción.
Los invitados extranjeros hablaron del tema tras participar en la presentación del Libro titulado «La Conjura Haitiana y la maldición Dominicana» escrito por el presidente de la Fundación El Demócrata, periodista, abogado y escrito, Franciaco Tavárez, en el que recaba informacion que data desde el 1804 hasta el 2025, y que tiene como finalidad ofrecer datos que a su juicios muchos desconocen con exactitud.
La visita coincide con una decisión que devuelve a Haití al centro de la agenda internacional. El martes 29 de septiembre, un día antes de su vencimiento, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas prorrogó hasta el 31 de marzo de 2027 el mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas, con 13 votos a favor y las abstenciones de Rusia, China y Pakistán. La fuerza fue autorizada para 5,500 efectivos; a comienzos de septiembre contaba con unos 1,083 desplegados, según el seguimiento de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime.
La magnitud de la crisis explica el interés del encuentro.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, más de 16,000 personas han sido asesinadas en Haití desde enero de 2022, y la Organización Internacional para las Migraciones cifra en cerca de 1.5 millones los desplazados internos, el 80 % de ellos fuera de Puerto Príncipe.
De Kabul a la frontera sur
Aledo sirvió en el Ejército de Estados Unidos, trabajó en la logística del Plan Colombia en Bogotá, fue analista contratado por la CIA y especialista en contrainteligencia de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), integró el Estado Mayor Conjunto en el Pentágono y dirigió la política pública sobre la frontera con México en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Entre 2014 y 2015 asesoró en materia de inteligencia a la Policía Nacional Afgana, institución que se desplomó en cuestión de semanas en agosto de 2021.
Esa experiencia orienta su análisis sobre Haití. Aledo sostiene que las bandas haitianas han dejado atrás la delincuencia común y presentan hoy los rasgos de una fuerza irregular: fusiles de guerra, mando coordinado bajo la coalición Viv Ansanm, control de entre el 80 % y el 90 % de Puerto Príncipe, cobro de tributos y justicia propia. Frente a ellas, la Policía Nacional de Haití contaba en noviembre de 2025 con 13,414 agentes, apenas la mitad de la proporción recomendada para su población.
Seguir el dinero
Buitrago sirvió durante más de tres décadas en la Policía Nacional de Colombia. Dirigió la Policía Fiscal y Aduanera, fue director de Operaciones de la Dirección Nacional de Inteligencia y participó en la apertura de la oficina de Colombia ante Europol y en la fundación de Ameripol. Actualmente preside Strategos BIP y la Central de Investigación sobre Comercio Ilícito (CIMA), y es autor del libro ¿Podremos derrotar la hidra de mil cabezas? (2025).
Su tesis es que en Haití existe un caos administrado. Las pandillas se sostienen sobre cuatro rutas: las armas, la cocaína, el tráfico de personas y el cobro de peajes en las carreteras. Esta última alcanza directamente a la República Dominicana. De acuerdo con International Crisis Group, las bandas cobran unos 1,500 dólares mensuales por camión y obtienen entre 60 y 75 millones de dólares al año del comercio que sale del país hacia Haití. Parte del intercambio binacional termina, de este modo, financiando a organizaciones que el Estado dominicano declaró terroristas mediante el Decreto 104-25, de febrero de 2025.
Su libro adelantó la idea en la que hoy coinciden los dos especialistas: que en Haití la pobreza terminó convertida en negocio, con beneficiarios dentro y fuera de sus fronteras. En el panel, Tavárez se referirá a la porción de ese negocio que ocurre en territorio dominicano y a las respuestas que dependen exclusivamente del Estado dominicano. «La crisis de Haití no la provocamos nosotros, y no podemos resolverla solos. Pero la parte del negocio que se factura de este lado de la frontera sí es nuestra responsabilidad, y esa sí está en nuestras manos», afirmó.
El panel se celebra el miércoles 30 de septiembre, a las 7:00 p. m., en el Hotel El Embajador de Santo Domingo. Entre los invitados figuran miembros del cuerpo diplomático, representantes de organismos internacionales, académicos, especialistas en seguridad y dirigentes políticos.
Sobre la Fundación El Demócrata
La Fundación El Demócrata, presidida por Francisco Tavárez, forma parte del Grupo de Comunicación El Demócrata y promueve el debate informado sobre los asuntos públicos que afectan a la República Dominicana.





























































