Por Leonardo Paulino
Santo Domingo. Militares y combatientes civiles de la revolución y guerra Patria constitucionalista de abril de 1965, hicieron un llamado a los lideres politicos de la república dominicana y de toda Latinoamérica, para que aprendan la lección ocurrida en Venezuela y se decidan a formar gobiernos fundados con los mejores valores histórico y normas democráticas, las cuales respondan, tanto a nuestros intereses nacionales, como a sis propias leyes, y no se aferren a las ataduras ideológicas de grandes naciones, las cuales, al final, defenderán sus propios intereses.
Los constitucionalistas fundamentan estas afirmaciones en el caso especifico de lo ocurrido al presidente Maduro en la república de Venezuela que, después de largos años de alianza con dos de las tres potencias más grandes, como China y Rusia, mientras una tercera, aparentemente contrarias, Estados Unidos, rodea militarmente sus costas y un dia cualquiera, lo arresta militarmente, lo extraditan, para someterlo a un juncio, ante la aparente indiferencia militar de sus dos potencias aliadas.
André Fortunato, presidente de la organizacion precisó que en el caso especifico de la República Dominicana, recuerdan que este año le aguarda grandes retos, como son, a amenaza del caso haitiano, la cual las Naciones Unidas han dejado crecer las bandas, para que estas constituyan una amenaza latente “en contra de nuestra nación y, al final, nos obliguen a negociar nuestras riquezas al “precio de vaca muerta”, como también la lucha contra la corrupción y la impunidad, así como la necesidad de frenar el proselitismo político a destiempo, a los fines de que pueda organizar unas elecciones en el 2028, sin soborno, pero con conciencia civica.
Los constitucionalistas recuerdan, que las naciones pequeñas del mundo siempre serán traicionadas o manipuladas por las grandes naciones, como lo fueron en la época colonial, cuyos tratados los hacían las grandes naciones entre ellas, sin tomarnos en cuenta, como fue el caso del tratado de Basilea entre Francia y España el 22 de julio de 1795, mediante el cual España le cedió la parte oriental de la isla a Francia, para salvar los territorios que Napoleón había ocupado en España.
Fortunato enfatizó “que para salvarnos del neocolonialismos del poder multilateral que existe hoy, como ayer en el mundo, debemos formar gobiernos con instituciones fuertes, las cuales sean el resultado del desarrollo de partidos, basados en el cumplimiento cabal de una democracia y transparencia interna, que le permita, a cada miembro, desarrollar en la práctica, la ética de aplicación de los valores civiCON-patrióticos, y de conocimiento del manejo del Estado, al ocupar los gobiernos
































































