Por: Ysmael Molina Carrasco
Recientemente el Ministerio Público dominicano, el que compite con los artistas, deportistas y políticos procurando ocupar las primeras planas periodísticas, cantidad de likes y aplausos de una sociedad a la que lavan los cerebros y disponen para ella las informaciones y acontecimientos, algunos muy extremos, que deben ocupar su atormentadas mentes y así distraerlos de las que deben ser sus verdaderas preocupaciones.
Si, ese Ministerio Público dominicano sin dudas sigue una agenda foránea, de hecho, sus acciones de presunta proscripción de delitos y crímenes van en el mismo interés manifiesto por la organización-cogobernante Participación Ciudadana, misma que postuló a la Procuradora actual y a la Directoa de Persecuciones, los dos puestos más elevados de la institución, y quienes dispusieron la selección del resto del alto mando.
Entonces es inteligente dentro del Ministerio Público seguir las directrices de Participación Ciudadana, que a su vez sigue las instrucciones de otras agencias y gobiernos.
Para ser atendido por el actual Ministerio Público es menester antes hacer una cita con un oficial consular.
Los medios titularon: “Ministerio Público, que es lo mismo que decir, Participación Ciudadana, USAID, USA, etc, desmantela red de trata de personas”. Según la información servida por el Ministerio Público, en una acción llevada por la Procuraduría anti Trata de Personas y dirigida por el inspector de esa institución, fueron liberadas unas tres docenas de mujeres, en su mayoría colombianas, presuntamente obligadas a prostituirse.
A los fines de la respuesta oficial, las mismas fueron obligadas entrar a casas de acogidas, es decir, sometidas a una medida de seguridad forzada, para su bien, limitadas en su libertad, una medida sin medidas, apartada de la legalidad, ya que los límites a la movilidad y las restricciones de los ciudadanos está normada por el Código Procesal Penal aún para inimputables.
La acción es hipócrita, ya que la institución dice no tener capacidad para dar respuesta a las necesidades de acogidas para mujeres y niños víctimas de violencia doméstica y de género, pero aparecen los espacios para mujeres adultas, conscientes de asumir voluntariamente la prostitución como medio laboral, voluntariamente meretrices. Bueno, voluntariamente creen haber asumido la prostitución, la realidad es que es una manifestación de voluntad inducida por una multiplicidad de factores entre las que la falta de oportunidad de las sociedades es la más importante. Si, la sociedad les falla, nos falla a todos, salvo que, y es otro fallo, que esas prostitutas pueden exhibir salarios superiores a los de los procuradores que accionaron en las pesquisas en algunos casos.
La sociedad invirtió poco en escolaridad, y la escolaridad funcionó poco en dotar de elevados niveles de vida, y los medios, líderes, empresarios y dirigentes posaron junto a aquellas que optaron por la prostitución y triunfaron, llamadas chapiadoras, mujeres honradas por un rico solitario, accesando a niveles y formas de vidas de ensueño, lo que sirvió y sieve de aspiración y metas a otras mujeres con vidas mugrientas y llenas de hambres y ambiciones, las que opcionan por convertirse en trabajadoras sexuales noveles. Las que buscan también su sueño latinoamericano, su sueño rosa.
Y el Ministerio Público dominicano busca sus titulares, aveces tan coincidentes con situaciones que ameritan ser apagadas de los medios, un caso tumba otro caso, y en su accionar el extremismo, llevarse todo por delante cambiando la presunción de inocencia por la de culpabilidad y demostrando su capacidad de hacer daño.
Las mujeres, prostituidas por la sociedad, quizá no tuvieron otra opción. Podrían estar a la intemperie, arriesgando sus vidas, siendo objetivo de asesinos en serie, como ha ocurrido en otras naciones. El Estado no le proporciona condiciones para ejercer lo que ahora se conoce como trabajo sexual, no las protege, no las engloba como en las famosas vitrinas de Holanda o ReepeVan en Alemania, o las famosas zonas rosas de tolerancias en el mismo seno de los Estados Unidos. Así que otros asumen el papel estatal procurando beneficios y son tendidos como criminales, tratados como tal, pero en el fondo han evitado un vendaval de asesinatos de trabajadoras sexuales.
El Estado al rescate, las saca de esos lugares y las disponen a morir de hambre, no tienen programas de inserción, tampoco competirían en beneficios con su otra profesión de la que son salvadas.
Hipócritamente todos buscan beneficios: El chulo, el proxeneta, el celestino, el Estado, el Ministerio Público, todos abusan de las trabajadoras sexuales, las prostitutas, víctimas de sus abusadores con diferentes gananciales, y en la línea final, los contribuyentes, cuyo pago de impuestos sirve para financiarlo todo y a todos en perjuicio de todos.
































































