Por: José Veras
Sin lugar a dudas que todos los seres humanos tenemos una preferencia político- religiosa que no siempre la vamos a expresar con cualquier organización política, como tampoco la van hacer evidente con cualquier organización religiosa.
Lo que sí vamos a encontrar como una constante en cualquiera de su manifestación, es la pasión con que se expresa cuando se trata de exteriorizarlo muchas veces segando su pasión la realidad..
En el caso que llama poderosamente nuestra atención en este momento, y en el que brevemente vamos a justificar el título de este artículo sin el más mínimo interés de que ninguno de los lectores de nuestra opinión se sienta aludido ni lastime su sensibilidad política o religiosa.
El pasado domingo 6 de septiembre, en la parroquia PAZ Y BIEN ubicada en la Avenida Sabana Larga, del Ensanche Ozama en el municipio Santo Domingo Este, en plena celebración de la Santa Misa el sacerdote Frankelly Rodríguez, cura párroco de esa casa de Dios, se despachó con un sermón “DENUNCIA O DESAHOGO” que lejos de parecer un religioso que predica la palabra de Dios y un párroco de una jerarquía respetable, parecía más bien un “Compañerito de la base” políticamente hablando, el cual denunciaba su insatisfacción por supuestamente no ser tomado en cuenta por la actual gestión de la alcaldia de esa jurisdicción después de alegadamente haber hecho su tarea proselitista.
Mientras el Cura estuvo haciendo su reclamo desde su condición de líder religioso y de ciudadano de este municipio, además de llamar soñador al alcalde, puesto que según él la basura y la oscuridad abunda en el municipio, mientras el alcalde está pensando en un estadio de béisbol profesional..
Hasta ahí todo estaba bien, pero la PASIÓN traicionó al cura que según desarrollaba su queja fue poniendo en evidencia su malestar personal y comenzó a exteriorizar los aportes que él en lo personal le hacía a su candidato, llegando alegadamente a aportar su reputación y mover sus relaciones empresariales para conseguirle recursos económicos, sus recursos físicos para reuniones (la iglesia) y hasta su SOTANA, dado que bien claro dijo que la puso en riesgo por un malvado y mal agradecido, que después de ser electo Alcalde ya no le toma las llamadas según su denuncia.
Dudamos mucho que el padre Frankely halla realizado todos esos aportes sustentado en alguna promesa del alcalde Manuel Jiménez, de compartir el gobierno municipal con él.
En nuestra condición de presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Los Mina, y no siendo mezquino, debemos reconocer que el Alcalde Manuel Jiménez desde que llegó al cabildo nos prometió que dentro de sus primeras visitas estaría nuestro mercado a fin de conocer sus necesidades más urgentes, y el alcalde cumplió su palabra, a quien recibimos y abordamos los puntos más importantes para resolver con urgencia como: filtrantes, reparación de las puertas, entre otras necesidades, visita que hace casi dos meses y los problemas fueron resueltos.
Entiendo que los pueblo eligen los líderes en los que cifran sus esperanzas para dar respuestas a las necesidades del colectivo y en el proceso los líderes de igual manera se comprometen a dar respuestas a esas esperanzas cumpliendo sus promesas.
Pero una cosa es articular un discurso de propuesta sustentadas en la esperanzas, y otra cosa muy diferente es después de ser electo asumir la responsabilidad a la que te has comprometido, pero te das cuenta que para cumplir tus promesas más que una gerencia eficiente, un buen plan estratégico, o la voluntad política, también necesitas recurso $económico$.
Pero la verdad axiomática de esta situación es que hay un desconocimiento del tiempo, y parecería que el padre Frankely piensa que al gobierno municipal se le está terminando el tiempo, cuando la realidad es que el alcalde tiene aún todo el tiempo para cumplir sus promesas.
#DVERAS.































































