Internacional
Bagdad/El Cairo.- Oriente Medio espera el siguiente movimiento de Estados Unidos tras sus bombardeos contra posiciones de milicias proiraníes en Siria, Irak y Yemen, y aguarda las repercusiones que tendrá en la región más allá de la amenaza de una escalada bélica en el contexto de la guerra entre Israel y el grupo islamista Hamas en la Franja de Gaza.
Varios analistas insistieron a EFE sobre estas “graves repercusiones” que afectarán a Irak y al resto de Oriente Medio, a las relaciones entre EE.UU. y el Gobierno de Bagdad, y de éste con las milicias chiíes locales que forman parte de la llamada Multitud Popular.
No pasarán desapercibidos
Un total de 45 personas murieron por los bombardeos estadounidenses del pasado viernes contra objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní en el este de Siria y el oeste Irak, en represalia por el ataque de las milicias proiraníes que dejaron a tres de sus soldados muertos la pasada semana en Jordania.
“Sin duda, esos ataques (de EE.UU) no pasarán desapercibidos y dejarán efectos claros en la situación en Irak y en la región, especialmente desde que la administración estadounidense anunciara que son sólo el comienzo de su respuesta a las facciones armadas que atacan sus bases”, dijo a EFE Sabah Abdelhadi, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Al Nahrain, de Bagdad.
Subrayó que “a nivel interno ensombrecerán la relación entre el Gobierno y las facciones armadas, ya que avergonzaron enormemente al Gobierno y lo pusieron en una posición poco envidiable a la luz de su compromiso de proteger a los asesores” militares extranjeros de la coalición internacional contra la organización terrorista Estado Islámico (EI).
Esa coalición, encabezada por EE.UU., participó en la guerra contra EI, un conflicto en el que también las milicias chiíes de la Multitud Popular (asesoradas por Irán) tuvieron un papel fundamental en la derrota territorial del grupo terrorista en Irak.
Salida de las “fuerzas extranjeras” del territorio
Tras esa derrota del EI, los militares estadounidenses se quedaron en las bases en el país árabe para servir de asesores para la formación de las fuerzas de seguridad iraquíes, mientras que las milicias de la Multitud Popular se incorporaron al Ejército del país árabe, y desde entonces piden la salida de “las fuerzas extranjeras” del territorio.
El Gobierno iraquí, si bien se ha comprometido a proteger a las fuerzas de la coalición frente al disparo de misiles y drones de las milicias, ha considerado los ataques de EE.UU. contra supuestas posiciones de la Multitud como “agresión” contra las fuerzas y la soberanía iraquíes.
Al tiempo, cada vez pide con más vehemencia la salida de estos “asesores” del país.
Fuente. EFE
































































