Internacional
Bogotá El ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, informó este miércoles sobre la “presunta muerte” del jefe disidente de la disuelta guerrilla de las FARC, alias Gentil Duarte, en enfrentamientos con bandas “narcotraficantes” en Venezuela.
“Información de inteligencia de Colombia revela la presunta muerte de alias Gentil Duarte en el estado de Zulia en Venezuela por un enfrentamiento entre (…) grupos narcotraficantes y terroristas”, dijo el ministro en una declaración a los medios.
Miguel Botache Santillana, conocido como Gentil Duarte, participó en los diálogos de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia (FARC, marxistas) en La Habana, pero fue uno de los primeros jefes guerrilleros en retomar las armas tras la firma del acuerdo en 2016.
Desde entonces, el rebelde de 59 años lideraba una facción disidente conocida como Bloque Suroriental, que según informes independientes tiene un pie de fuerza de unos 1.700 combatientes, que operan principalmente en la frontera y la Amazonía colombiana.
Según el diario El Tiempo, que cita fuentes de inteligencia de ambos países, Duarte murió a principios de mayo por una explosión en su campamento selvático, ubicado cerca al municipio de Casigua del Cubo, a unos ocho kilómetros de la línea limítrofe. El gobierno ofrecía una recompensa de hasta un millón de dólares por información sobre su paradero.
El presidente, Iván Duque, calificó la presunta muerte como “una gran noticia”. “Todos los símbolos del mal deben desaparecer”, enfatizó en una declaración compartida con periodistas.
El Bloque Suroriental disputa las rutas del narcotráfico con otra facción disidente de las FARC conocida como Segunda Marquetalia y con el ELN, última guerrilla reconocida del país.
“Esta es una pruebas más, si se llegara confirmar este hecho, de que el régimen de Maduro protege grupos terroristas y narcotraficantes en su suelo”, lanzó Molano, agregando que Duarte huyó hacia ese país acosado por la persecución del ejército colombiano.
Caracas ha negado en varias ocasiones las acusaciones del gobierno Duque sobre el supuesto refugio que brinda a grupos armados colombianos y no se ha referido a la supuesta muerte de Botache.
Sin un mando unificado, las disidencias suman unos 5.200 militantes repartidos en diferentes regiones del país, según la ONG Indepaz, y se financian principalmente del tráfico de drogas y la explotación ilegal de oro y otros minerales.
La mayoría (85%) son nuevos reclutas que nunca estuvieron en la extinta organización rebelde, según la misma fuente.
FUENTE. AFP
































































