Por: Eddy Herrera M.
Si bien es cierto que la historia política del país nos ha enseñado que muchos de estos eventos de evaluación pública de profesionales, para optar por posicionamiento ante las altas cortes, han perdido prestigio por el hecho de que al final se impone la voluntad de los intereses partidarios o de sectores influyentes y no la capacidad y perfiles demostrada en esos debates, a veces infernales, con preguntas y desafíos verdaderamente crudos, no es menos cierto que el presidente Luis Abinader ha dado muestra de imponer el régimen de la democracia y transparencia.
Por lo que debe cuidarse de que se repita la historia de estar frente a un circo, denunciado por algunos de los expositores. La experiencia es imponer el criterio del cabildeo partidario, el rechazo a sospechas de corrientes contrarias y la presión de instituciones influyentes que al final son los que han escogido e ignorando la capacidad mostrada por los gladiadores en el rígido escarceo al que son sometidos de manera pública.
Es necesario cuidarse de la cultura del apego a los cargos, en razón del interés desmedido mostrado por los que están, los cuales han ido a implorar su permanencia, a pesar de haber incurrido en una crisis institucional, nunca vista, causada por intereses mezquinos y personales, que han puesto en juego el prestigio que debe conservar un Tribunal de esa estatura y que provocó la celeridad en la convocatoria a un relevo.
Otros puntos a tomar en cuenta han sido algunos señalados por el prestigioso ex magistrado del TC, Jottin Cury en una publicación sobre las cualidades que deben exhibir los miembros del TSE, en la cual, con toda propiedad advierte, cito: “Conservo la esperanza de que sean seleccionados profesionales dotados de la suficiente preparación, así como de la especialización en la materia, esto es, en las dos ramas esenciales que abarcan su ámbito de actuación: me refiero a todo lo que comprende el estado y la capacidad de las personas, que se contrae al registro, y, por otra parte, lo concerniente al ámbito electoral, que abarca los derechos de ciudadanía, base de la que se desprende el derecho a elegir y ser elegido”.
Es necesario advertir al señor presidente de la República y a los demás representantes del Consejo Nacional de la Magistratura, que representan a los tres poderes del Estado, como recordara uno de los evaluados, conservar la mesura y el espíritu de la ley y la voluntad del soberano, en el sentido de elegir a un nuevo equipo de jueces en función de los resultados de sus evaluaciones y su hoja de vida.
El Tribunal Superior Electoral no es un organismo jurisdiccional con características de tribunal ordinario, donde se acude a debatir casos de interés privado, este es un tribunal en que las confrontaciones son de carácter público, independientemente a los intereses de los actores y sus decisiones tienen impacto en el orden institucional y democrático de la nación, es por ello, que no vasta tener experiencia de Juez, hay que ir mas lejos, tener conocimiento en los dos ejes que dominan las materias y sobre todo, el criterio, de que los temas, más que jurídicos, son de orden político.
Aquí no se impone el cliché de la política, porque aquí los temas que se dilucidan son de carácter político-jurídico.
Por lo cual sugerimos, que, sin retaliación de ningún tipo, debe imponerse el criterio de la capacidad mostrada por estos gladiadores en el ring al que acudieron, desnudando sus interioridades y capacidades, demostrando sus alcances y limites, muchos con grandes experiencias, pero no en las materias exigibles, otros no mostrando ninguna y los menos mostrando tener una trayectoria ejemplar y brillante en los dos renglones que son los fundamentos de ese Tribunal.
Se impone la selección de lo mejor y que más convenga a la democracia y fortaleza institucional, que contribuya a elevar la imagen salpicada de los partidos; un tribunal con capacidad de dictaminar para imponer los mandatos constitucionales sobre la obligatoriedad de que los partidos apliquen su democracia interna e inviertan lo que reciben según el mandato de la ley y no en beneficios particulares.
Y, un Tribunal, que decida en base a la ley y a la Constitución los diferendos electorales y no en beneficio de intereses particulares.
Señores miembros del Consejo Nacional de la Magistratura ¡debemos tener jueces en ese tribunal, que posean cualidades profesionales, académicas, morales, con profundo conocimiento de las interioridades de los partidos, con madurez suficiente para manejo de situaciones de Estado, control emocional, manejo en equipo y saber de derecho electoral y del registro civil!































































