Sirvan estas palabras, hoy 31 de diciembre de 2025, para agradecer, en primer lugar, a Dios, quien todo lo puede; a mi familia y amigos; y a la clase jurídica nacional, por el respaldo, la solidaridad y la firme preocupación demostrados ante la situación que hoy atraviesa el Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD).
El año 2026 será decisorio para el destino y la necesaria reconstrucción de nuestro gremio. El Tribunal Constitucional tiene ante sí un gran reto institucional —no condicionado— y solo rogamos que la litis del Colegio de Abogados de la República Dominicana sea fallada conforme a los postulados claramente esbozados en la sentencia núm. 108-24, emanada de su propio colegiado.
Agradezco de manera especial la firmeza, la coerción moral y la preocupación mostradas por los 26 presidentes de las seccionales del CARD, quienes nos han acompañado, respaldado y han sido parte esencial de nuestro triunfo.
A la sociedad jurídica dominicana le reiteramos que pronto tendremos una sentencia; y, de no ser así, prontamente tendremos elecciones. Persiste, sin embargo, una legítima preocupación: cómo y quién organizará ese proceso, garantizando que no se repita el lamentable episodio que mantiene a nuestro gremio sumido en el descrédito, producto de la resistencia de los señores del pasado.
Con fe, determinación y apego al Estado de derecho, miramos hacia adelante.
Venturoso año 2026.
Yohan López































































