Internacional
Un ataque israelí dejó el domingo de Nochebuena decenas de muertos en un campo de refugiados en el centro de Gaza. Las celebraciones de Navidad en Belén, en Cisjordania, han sido suspendidas. Mientras tanto, Egipto propone una tregua de dos semanas a cambio de la liberación de 40 rehenes israelíes.
Un ataque israelí mató al menos a 68 personas en el campo de refugiados de Maghazi, en el centro de Gaza, informaron el domingo fuentes sanitarias del enclave palestino.
Entre los muertos hay al menos 12 mujeres y siete niños. Periodistas de la agencia Associated Press en un hospital cercano vieron a grupos de palestinos cargando a los muertos, incluido un bebé, y a los heridos, tras el ataque al campo de refugiados de Maghazi, al este de Deir al-Balah. “Todos fuimos atacados”, dijo Ahmad Turkomani, quien perdió a varios miembros de su familia, entre ellos su hija y su nieto. “No hay ningún lugar seguro en Gaza”, añadió.
Anteriormente, el Ministerio de Salud de Gaza había informado de 70 muertos. El Ejército israelí no hizo comentarios inmediatos.
Al caer la Nochebuena, el humo se elevó sobre el territorio asediado, mientras que, en Cisjordania, Belén permanecía en silencio y se suspendían las celebraciones navideñas. Mientras tanto, en el vecino Egipto, continuaron los intentos de llegar a un acuerdo para otro intercambio de rehenes israelíes por palestinos presos en Israel.
“Una Navidad muy triste”
El presidente palestino, Mahmud Abás, pidió el fin del “río de sangre” y de los “inmensos sacrificios” del pueblo palestino en un mensaje por Navidad, celebración que cobra especial relevancia en Belén, donde la tradición cristiana ubica el nacimiento de Jesús.
Cada 24 de diciembre, Belén celebra un tradicional desfile con bandas de música, previo a la llegada del patriarca latino de Jerusalén a pie para oficiar una misa en la Iglesia de Santa Catalina, la parte católica basílica de la Natividad.Pero este año, el patriarca Pierbattista Pizzaballa -el enviado religioso del Vaticano a Tierra Santa- llegó en una procesión solemne, sin música ni actos festivos, de luto por el alto número de muertos palestinos en la guerra.
Ni villancicos, ni peregrinos, ni nada de una típica Navidad en Belén, pues la guerra en Gaza convirtió esta Nochebuena en una jornada triste en el lugar donde se venera el nacimiento de Jesús. “Es una Navidad muy triste“, lamentó el patriarca. Frente a la basílica de la Navidad, en la plaza del Pesebre, este año Jesús aparece entre escombros y alambradas, como los niños que mueren a diario en Gaza.
Fuente. Euronews
































































