Internacional
El ciclón Batsirai alcanzó el sábado la costa este de Madagascar, con rachas de viento de 235 km/h y fuertes lluvias que hacen temer “daños generalizados” según alertó el servicio meteorológico de esta gran isla del Índico.
El ciclón golpeó el distrito de Mananjary, más de 530 km al sureste de la capital Antananarivo.
“Confirmo que Batsirai golpeó a Mananjary alrededor de las 8 de la noche (17H00GMT) hora local”, dijo el meteorólogo Lovandrainy Ratovoharisoa a la AFP por teléfono.
Batsirai tocó tierra “a 14 km al norte de la ciudad de Mananjary como ciclón tropical intenso”, con “vientos de 165 km/h” y rachas de “235 km/h”, confirmó a la AFP Faly Aritiana Fabien, funcionaria de la oficina nacional de gestión de riesgos y desastres.
A los 90 minutos de la llegada del ciclón, las autoridades habían contabilizado casi 27,000 personas que abandonaron sus hogares, precisó Fabien, cuyos servicios prepararon alimentos, medicinas y lugares de refugio.
“Se temen, por tanto, daños importantes y generalizados”, había advertido horas antes el servicio meteorológico del país.
De su lado, el servicio meteorológico de Francia, que pronosticó por su parte vientos “a más de 200 o 250 km/h en el punto de impacto”, también alertó que las olas podrían alcanzar entre 10 y 15 metros de altura.
El ciclón pasó por la isla Mauricio y vertió lluvias torrenciales durante dos días en la isla francesa de La Reunión.
Ante estas advertencias, los habitantes se prepararon para hacer frente con los medios con los que disponen en la isla, ya golpeada por la tormenta tropical Ana en enero, y barrida desde el viernes por vientos y lluvia continuos.
Ana, que también afectó a Malaui, Mozambique y Zimbabue, había causado un centenar de muertos (56 de ellos en Madagascar) y decenas de miles de damnificados.
Los habitantes de la ciudad costera de Vatomandry afirmaron estar acostumbrados a los ciclones, donde ráfagas de viento de más de 50 km/h, acompañadas de lluvias intermitentes, se abaten desde el sábado por la mañana.
Más de 200 personas se refugiaron en una habitación de un edificio de hormigón de propiedad china. Las familias dormían en esterillas o colchones.
Fuente AFP
































































