Internacional
Bagdad. Los iraquíes votaron este domingo en unas elecciones legislativas convocadas anticipadamente para apaciguar las protestas populares del 2019, pero de las que no se esperan grandes cambios ante la corrupción endémica y la influencia de los grupos armados.
La votación, que se realiza de forma electrónica, registró problemas técnicos, incluyendo averías en las máquinas, problemas en el reconocimiento de las huellas dactilares y de las tarjetas electorales, según la oficina del primer ministro Mustafá al-Kazimi.
Policías y soldados estaban desplegados en las calles de Bagdad para garantizar la seguridad. Y decenas de observadores internacionales enviados por la ONU y la Unión Europea supervisaban la votación.
El primer ministro votó en una oficina ultraprotegida en Bagdad temprano por la mañana. “Es una oportunidad para el cambio”, dijo Kazimi, llamando a los iraquíes dubitativos “a salir y votar y cambiar la realidad”.
Poco después, el clérigo chiita Moqtada al Sadr, cuya lista se considera favorita, depositó su voto en su bastión de la ciudad santa chiita de Nayaf, al sur de Bagdad.
No obstante, a media jornada, eran pocos los electores presentes en los centros electorales, según corresponsales de la AFP.
“No iré a votar, son los rostros y los partidos de siempre”, dijo Abu Aziz, un jubilado.
Los expertos pronostican una abstención récord en este país petrolero de 40 millones de habitantes, lastrado por décadas de conflicto y violencia.
































































