Por: Jesús Camilo
El autor es periodista y locutor.
El pueblo se volcó, muchos anegados en llanto, otros recordando al Caballo Mayor con la alegría, carisma, humildad y sensibilidad que siempre le caracterizó, le dieron el último adiós.
Un último adiós físico, porque perdurará para siempre en los corazones de todos los dominicanos y gran parte del mundo.
Su grandeza no sólo trascendió fronteras por su música, peculiaridad de bailar o carisma, si no también por sus luchas a favor de las mejores causas del pueblo dominicano.
Johnny Ventura, verdaderamente era el único negro que brotaba miel por los poros, aunque no literal, pero demostró que era el único con esa cualidad en el mundo, sin temor a equivocarme.
Papá Ventura, es el más grande merenguero que ha parido la República Dominicana, reitero, a la vez, el más pequeño hombre aunque no de estatura o méritos, si no, cuando se trataba de colocarse del lado de los sectores más humildes y desposeídos de nuestra patria, que en ocasiones fue un verdadero “Carbonero” que escribió y no con carbón su despedida, en el corazón de cada dominicano.
Allá en el cielo Dios lo necesita a su lado, para que también siga dando alegría y gozadera con el Pingüino y Juana mecho, aunque su partida fue solo un “trampolín” para ver si “pitaste”.
!Johnny Ventura, es un hasta luego viejo, vivirás por siempre en nosotros!
































































