La redacción
REPUBLICA DOMINICANA.-El virtual presidente electo, Luis Abinader aseguró que desde los primeros 100 días de su gobierno emprenderá un programa de políticas públicas para eliminar la corrupción y la impunidad, concertar un acuerdo para una reforma fiscal integral, que estimule la inversión; importantizar los mercados y el comercio; y establecer una administración pública eficiente.
Indicó que atraer la inversión extranjera directa, que considera motor del desarrollo, y garantizar un orden reglamentario para competir, serán también pilares esenciales de la estrategia que combinará control del Coronavirus, activación económica, generación de empleos, y cambios en el modelo de desarrollo para que sirva a una transformación de la calidad de vida del pueblo.
Aseguró que su gobierno iniciará la gestión mejorando la calidad del gasto, cuidando las finanzas públicas y los niveles de deuda pública; fortaleciendo la capacidad de fiscalización del Congreso Nacional y de la Cámara de Cuentas.
Además promoviendo un régimen de sanciones efectivo para los funcionarios que no cumplan con las leyes; reduciendo el costo y simplificando los procesos de cumplir con las leyes, así como proveyendo servicios públicos que contribuyan a eliminar el incentivo a la informalidad, la evasión y la elusión de impuestos, entre otras medidas que estimularán la inversión, producción, competitividad y el bienestar social.
Abinader puntualizó que al nuevo gobierno le corresponderá manejar la situación de urgencia que implica la triple crisis sanitaria, económica y social, “mientras atendemos también los temas importantes de las reformas estructurales que ustedes demandan y que necesita el país.
Agregó que la paralización de la producción y la suspensión del trabajo por la crisis sanitaria mantienen a muchas personas con sus recursos agotados y con fuertes deudas; y de igual forma, las empresas vieron reducirse su capital de reserva junto a su capacidad de invertir.
Para recuperar el nivel de actividad anterior a la pandemia será necesario recurrir a estímulos económicos y financieros que permitan un rápido retorno al crecimiento. Citó que tanto la teoría económica como la experiencia práctica de crisis anteriores indican que un» fuerte» componente de gasto público a través de subsidios, transferencias de efectivo, préstamos blandos y beneficios fiscales para las personas y las empresas, es la fórmula adecuada para recuperar el crecimiento.
Señaló que «las condiciones excepcionales justifican medidas que en un contexto económico normal generarían amplios debates, pero que en una situación como la actual creemos que están sobradamente justificadas”, dijo al motivar sus iniciativas dirigidas a la recuperación nacional.
Abinader observa que los expertos consultados coinciden en que el problema de la balanza comercial no es por falta de acceso a mercados, sino por falta de competitividad sistémica para desarrollar una cultura exportadora. «Vale decir que nuestras instituciones funcionan en forma deficiente, la provisión de los servicios públicos es insuficiente y de mala calidad, el sistema de justicia no opera de la mejor manera y predominan estructuras monopólicas de mercados que distorsionan el sistema de precios», indicó.
De igual forma, dijo que desarrollarán los mecanismos de inteligencia comercial para identificar potenciales nichos de mercado; «impulsaremos misiones comerciales hacia los mercados más importantes de socios comerciales, así como también con mercados potenciales no explotados actualmente; y estableceremos un programa continuo de capacitación y asistencia técnica para desarrollar el capital humano de las empresas del sector industrial».
Resaltó que cualquier intento de fortalecimiento institucional del Estado tiene que enfrentar los niveles de «dispendio, las nominillas, los sobreprecios, los sobornos, entre otras desviaciones de los fondos públicos, todo lo cual resta calidad de vida al pueblo».
Sostuvo que los actores económicos, políticos y sociales reconocen los obstáculos al crecimiento y al desarrollo sostenible producidos por un sistema fiscal que gasta donde no se necesita, dejando de gastar donde se necesita, que promueve la informalidad, la evasión y la elusión impositiva, porque la sociedad no recibe los servicios públicos por los que paga.
































































