Internacionales
En una Europa que ha iniciado el desconfinamiento paulatino, Italia, que lleva enclaustrada dos meses y sigue convaleciente de la pandemia de COVID-19, espera con ansias el lunes (04.05.2020) para ver la suspensión parcial de las restricciones.
Los italianos esperan con impaciencia la reapertura de parques, la posibilidad de visitar a la familia o de reuniones de 10 personas como máximo, desplazamientos circunscritos al interior de la comuna de residencia o la venta para llevar en bares y restaurantes.
“Quiero llevar a mi anciana madre al mar, ¿puedo?”, se preguntaba Pietro Garlanti, de 53 años, con mascarilla y guantes de plástico, al comprar el periódico en un kiosko de Roma. “Espero que los diarios nos digan lo que podemos hacer o no”.
El domingo por la mañana, al igual que en los últimos dos meses, las grandes avenidas históricas del centro de Roma estaban casi desiertas. Solo algunos deportistas rompían el silencio atronador haciendo jogging alrededor del edificio o los amantes del aeróbic matutino en las terrazas.
Estricto confinamiento
Sometidos desde el 9 de marzo a un estricto confinamiento, los italianos, que han sido duramente golpeados por la epidemia con cerca de 29.000 muertos, en particular en Lombardía (norte), se preparan para un levantamiento gradual de las medidas a partir del lunes.
“No bajen la guardia. La fase II empieza. Debemos ser conscientes de que esto será el inicio de un desafío todavía mayor”, alertó el responsable de la célula encargada de responder a la pandemia, Domenico Arcuri, no sin antes recordar que la “libertad relativa” que van a conseguir los italianos se puede frustrar en caso de un aumento de contagios.
































































