Por Leonardo Paulino
Santo Domingo. El comunicador influencer, Ramón Tolentino explicó recientemente con lujos y detalles todo lo concerniente con el señor que fue lanzado vivo a aguas del mar, imagen que había salido a relucir a través de un video que circuló a través de las redes sociales este mes de agosto del año en curso y que conmocionó a la sociedad dominicana.
El destacado influencer presentó una serie de datos e informaciones estremecedoras y que según lo narrado por él, parecen ser verídicos. Lo que deja mucho que decir de los departamentos investigativos civiles, policiales y militares de la Republica.
Es que lo acontecido con el mencionado comunicador, que se expresó por el programa denominado ESTO NO ES RADIO, es información que no la consigue cualquier periodista normal en un tiempo récord de apenas unos días. Lo que deja a la imaginación que goza de privilegios por parte de organismos de inteligencias del país que le suministran datos confidenciales.
Tal situación de una posible filtración de información comprometedora, debe llamar a preocupación al gobierno dominicano y presentar ante el país al responsable de que situaciónes como esa estén ocurriendo, dado que, de ser así, podrían estar saliendo informaciones comprometedoras que se obtienen mediante métodos de espionajes que realizan departamentos tales como Servicios Secretos, (SS), De Investigación Nacional (DNI), de inteligencias de las distintas instituciones castrenses policiales y militares, entre otras.
La entidad oficial con facultad para aclarar situaciones como la del “señor de la lancha” y dejar datos oficiales en ese sentido que sirvan de fuentes de análisis, es la Policía Nacional, que hasta el momento no lo ha hecho. mucho menos a afirmado o desmentido la versión de Ramón Tolentino.
Por lo que con lo del señor de la famosa yola, la Policía y organismo de seguridad del Estado dominicano, deben revisarse y prestar atención a rumores de filtraciones de datos sensibles que podrían estarse dando a favor de varios infliencer, mismos datos que pueden ser usados tanto para el bien como para hacer maldad, dependiendo de quien sea el que los reciba.
































































